Se trataba de un sembradío ubicado a la orilla del río entre Santa María Zoquitlán y Río Seco, mismo que contaba con una extensión aproximada de 50 metros de largo por 35 de ancho, y albergaba plantas de hasta dos metros de altura.

Luego de asegurar la zona, las autoridades procedieron a la destrucción del enervante mediante incineración. Asimismo, se recolectaron muestras del cultivo, las cuales fueron entregadas a la Fiscalía General de la República (FGR) con sede en San Bartolo Coyotepec para su análisis e integración a la carpeta de investigación correspondiente.

Durante la intervención, un grupo aproximado de 40 pobladores se acercó al área, lo que llevó al personal operativo a retirarse del lugar para evitar confrontaciones.










